Transformar los códigos. En defensa de la jotería.

  • ¿Qué es un hombre? ¿Qué es una mujer? ¿Qué es la masculinidad? ¿Qué es la feminidad? ¿Qué es la homosexualidad? ¿Qué es la heterosexualidad? y ¿Cómo sería todo aquello que queda afuera de lo que establecen estas alternativas?”
  •  Documental: “JudithButler, Filósofa en todo género”

 

Estos cuestionamientos vienen a cuenta porque en diferentes esferas sociales y de conocimiento, he presenciado diversas formas negativas para referirse a los rasgos “masculinos” en ciertas mujeres o lo “femenino” en algunos hombres –con la gran complejidad biológica, de orientación sexual y de interacción psico-social que esto representa-; considero que lo masculino y lo femenino no son exclusivos de un sexo u otro, son características del ser humano, empero, es en lo “natural” y lo “normal” los conceptos donde hay que poner atención.  Justamente estas “reglas” son las que hay que cuestionar, ideas o conceptos que se nos presentan como “ya dados” y que tendríamos que –según ciertas miradas- seguir; es entonces cuando muchas veces partimos de una heteronormatividad que no nos da herramientas para pensar de otra forma nuestra identidad.

 

Por un lado, la introducción del término homofobia en la práctica y la investigación clínicas implicó un gran avance en el sentido de que la homosexualidad dejaba de verse como un problema; esta nueva visión reforzaba la noción de que el problema estaba en quienes padecían de homofobia, a los cuales habría que prestar atención clínica, y, además, se entendía que la homofobia constituía un problema social digno de análisis e intervención desde la academia.

 

Actualmente, tenemos más pistas para reflexionar como la homofobia forma parte de una violencia simbólica (P. Bourdieu) que opera en el lenguaje, genera estigmas, heterosexismo normativo, prejuicios, discriminación, entre otros, mismos que sin tener una reflexión y cuestionamiento se van normalizando o naturalizando, para ser, entonces, una forma común y aceptada de referirse a las diferencias.

 

En este plano, el sociólogo Joseph Galtung nos advierte sobre el triángulo de la violencia, concepto que debe ser entendido bajo dos elementos imprescindibles: la violencia visible (que es directa), y la violencia invisible (estructural y cultural), estas tipologías nos ayudan a entender como lo violento no sólo es algo visible, sino que sus dispositivos abarcan las formas invisibles y sutiles de exclusión, dominación, discriminación, etc., en suma, veda totalmente la autorrealización de las personas.

 

La discriminación por orientación sexual se puede percibir desde bromas “inofensivas”, “burlas”, “chistes”; vamos, en una rutinización del lenguaje; lo mismo pasa con el machismo, ambos se consolidan através de ciertas prácticas que se van interiorizando. Es en este punto, al hablar sobre los conceptos negativos que se usan para hacer referencia a “lo que es diferente” o “lo que no soy yo”, se puede mencionar en primera instancia la violencia simbólica que existe en el lenguaje, porque debemos de recordar que el lenguaje, esta forma en la que nos referimos al mundo, a los otros, a nosotros mismos, forma parte elemental de las interacciones construidas y enunciadas en la cotidianidad de nuestra vida social.

 

Por ejemplo, los términos ofensivos con los que históricamente se le ha denominado al gay (puto, soplanucas, maricón, joto, chupavergas, nena, a quien le gusta el arroz con popote, entre otros), a la lesbiana (lencha, trailera, machorra, bollera, etc.) al travesti (vestida, mujer con palanca, transformer, y encima, confundiéndolo con un transexual) han ido poco a poco adaptándose a las prácticas de quienes “merecen” ser llamados de esta forma, pero, lo han hecho en forma de burla, mofas y chistes, resemantizando estos conceptos, apropiándoselos y regresándolos con distinto valor cultural.

 

En lo que concierne a la mal llamada diversidad sexual hay ejemplos de cómo se percibe una “homofobia interiorizada” lo más grave de esto, es que no es un asunto de autorechazo sobre la condición homosexual –sólo un ejemplo-, sino que ya ha habido una aceptación, pero que sigue sin aceptar otras formas de relacionarse, de expresarse y mostrarse al mundo, no pueden concebir la diversidad, misma que se forma a partir de la diferencia y debería entenderse de una forma más amplia, que abarque otros mundos, pero pareciera que la homonormatividad hace el mismo trabajo que la heteronormatividad.

 

El negar nuestra condición como seres humanos diferentes y distintos nos lleva a estancarnos en un discurso pobre, excluyente y que no nos hace pensar en la amplitud de la sexualidad humana, en la potencialización de nuestras identidades, y mucho menos, en la autorrealización amorosa, amistosa y sexual con nosotros mismos, y para con los demás; jotear podría ser entonces esa forma de revelarse, enunciarse y posicionarse en un bando que ya ha desactivado el dispositivo de la ofensa.

 

¿Es ofensivo que me llamen maricón o “shiava”? Al relacionarme así con mis pares ironizo, cuestiono y radicalizo los conceptos con los que supuestamente no nos deberíamos de relacionar entre hombres (principalmente). Hablar de “shiava” es alterar el código machista, heteronormativo y posiblemente misógino; porque así como históricamente se nos ha marcado y desprestigiado, ahora, tomo esos mismos códigos, los apropio y los regreso con otros rasgos culturales, donde el dispositivo de ofensa queda desactivado, porque no hay motivo de vergüenza alguna.

 

Entonces, transformar los códigos en vez dedestruirlos; esto, para que las personas no crean que su identidad se ve amenazada por un juego de palabras, de letras, será el habla lo que nos dé más vida, que nuestra identidad no se agote en binomios, sino que sea también a través del lenguaje en el que podamos potencializar nuestra identidad. La riqueza del lenguaje está en su uso, en nuestro mundo de vida, y es aquí donde varixs hemos sabido desactivartz, repensartz y resignificartz. En shiavas…

 

Ulises Pineda.

 

Anuncios

#AbortamosLaPatria

Crecimos entre fraudes electorales y una falaz democracia. Entre una guerra asesina que ha costado miles de vidas. Violencia feminicida.  Autoridades corruptas y politicxs que solo miran sus avaros intereses. Vimos a los cuerpos de Atenco caer. Nos duele Copala, nos duele Cheran. Nos duelen también nuestrxs muertxs. Ahora vemos un país que se desarticula, que vende sus recursos y nos sube los impuestos. Que esclaviza a lxs trabajadorxs. Que criminaliza la protesta. Que reprime. Nos quieren hacer sumisxs, temerosxs, pero nuestra indignación no se contiene ya.

Hoy por un México que no queremos “Abortamos la patria”.

¿Tu puta madre o tu macho padre?

Por Emmanuel Álvarez Brunel.

El día 8 de diciembre, ejerciendo nuestro derecho humano a la protesta, nos reunimos en el centro de la ciudad de México. Éramos alrededor de 60 personas protestando contra el alza a la tarifa del metro, cuyo aumento representa una traición a lxs usuarixs de dicho transporte público.

Partimos de la avenida Eje central con Francisco I. Madero gritando consignas y portando carteles y lonas. Caminamos en dirección al zócalo recibiendo en todo momento el apoyo de la gente que nos veía caminar. Muchas personas gritaron con nosotrxs y alzaron los puños o nos aplaudían sintiéndose identificadas con la indignación que mostrábamos.

Fue a unos metros del zócalo que encontramos una hilera de más de 20 policías que custodiaban la entrada a la plaza central, donde yace el árbol de navidad de Coca-Cola (que goza de más seguridad que cualquierx ciudadanx del Distrito Federal). Lxs policías nos negaron el paso y llamaron patrullas para detenernos. La gente empezó a gritar “¡Déjenlos pasar!” y a solidarizarse. Ante la pregunta “¿Por qué no nos dejan pasar?” la respuesta “Son órdenes de nuestros superiores”.

Al ver que la llegada de más policías era inminente, dimos media vuelta y partimos hacia Bellas Artes, seguidxs por policías, quienes tenían la intención de encapsularnos (lamentablemente para ellxs su condición física se los impidió).

Frente al Palacio de Bellas Artes creímos que era buen momento para detenernos y dar fin a la manifestación y que lxs policías se retiraran. Pero dichos personajes, últimamente más temidxs que lxs propixs delincuentes, decidieron empujarnos y agredirnos. Varixs gritamos enojadxs que lxs policías nos estaban atacando por protestar y cuando tiraron a una mujer que abrazaba a una niña de aproximadamente 6 años, la niña comenzó a llorar asustada. Intentamos frenar a la policía. Uno de ellxs me dijo: “A ver putito, te vamos a agarrar, para que dejes de andar gritando”. Me agarró del brazo. Afortunadamente dos compañeros me abrazaron y jalaron hacia atrás. De todas maneras varixs sufrimos golpes. Recibimos puñetazos debajo de las costillas y algunas patadas, otras personas fueron tiradas al piso y sufrieron de rodillazos, jaloneos e intentos de arresto.

Huimos por la Alameda Central. Pero al acercarnos al monumento a la Revolución, donde acampan lxs maestrxs de la CNTE, lxs policías se detuvieron.

La rabia de todxs era clara. Causa impotencia vivir en una ciudad donde lxs policías son seres brutxs que no trabajan en favor de la población, por el contrario en perjuicio de esta.

Al comentarles lo sucedido a algunxs compañerxs la expresión “¡Hijos de su puta madre!” se hacía constante. Lo cual me llevó a la siguiente reflexión que quisiera compartir: ¿Es correcta la expresión “Hijxs de su puta madre” para referirse a lxs granaderxs? ¿Realmente una puta daría como resultado este tipo de súbditxs del sistema, siervxs del capital y de lxs poderosxs? ¿No serán estxs seres domadxs por la violencia y el poco raciocinio hijxs del “macho padre”?

La pregunta entonces es ¿cómo se forman estos cuerpos policiacos que pierden toda humanidad y toda capacidad de empatía con lxs oprimidxs para servir a lxs opresorxs?

Me niego rotundamente a creer que estos seres arrogantes, sexistas, insensibles, represorxs, golpeadorxs sean hijxs de alguna puta.

Parece que quienes usan “puta” como insulto no saben que las putas son mujeres que se rebelan contra el sistema, que resisten contra las normas que regulan su cuerpo, su sexualidad y su identidad. Una puta se apropia de su cuerpo en una sociedad donde el cuerpo femenino es propiedad de los cuerpos masculinos, se cosifica. Así es que socialmente se normalizan los piropos, las miradas sobre los senos, las nalgas, las piernas, se consumen imágenes de mujeres con poca ropa. Los cuerpos femeninos están a disposición del cuerpo masculino. Esto tiene como consecuencia la naturalización de distintos tipos de violencia hacia las mujeres y lo femenino.

Por esto una puta lucha y resiste por mantenerse libre. Entonces me parece insensato creer que ella pueda educar esclavxs, capaces únicamente de obedecer a quiénes tienen el poder.

Sigamos con la segunda opción, que me parece la más acertada: el padre macho. Es más lógico creer que esta figura de autoridad esté detrás de la brutalidad de nuestros “defensorxs de la seguridad capitalina”, este hombre arrogante que “educa” con el puño, con las miradas de reprobación, que somete a quienes considera inferiores a él.

El padre macho es la figura de autoridad en la casa, lo que obliga al resto a relacionarse de manera jerárquica, pone las reglas e impone los castigos, no sabe mantener el orden más que con violencia. Mantiene su lugar de poder sometiendo a lxs demás, por eso cuando ve algún acto de rebelión lo detiene inmediatamente, porque en el fondo tiene miedo.

Pensar este modelo micro de organización social nos lleva a identificarlo en diferentes espacios y niveles, pues esta forma vertical de obedecer es una estrategia para mantener el sistema de explotación funcionando sin errores. De tal forma que cada persona y cada lugar de convivencia tenga una autoridad que observe y reprima.

Entre la puta madre y el macho padre veo sólo diferencias. La primera representa valor, libertad, dignidad, fuerza, cooperación; el segundo poder, violencia, sometimiento. La primera incomoda, es un insulto, el segundo causa admiración y respeto, pues se acopla a las órdenes del sistema de producción.

En fin, no tengo más dudas, el macho padre está detrás de todo esto. Por eso, en los próximos días, mientras salgamos a protestar contra el alza a la tarifa del metro, las reformas estructurales, la Ley AntiProtesta (y lo que se acumule en la semana), si llegan lxs policías a reprimir les gritaré con toda mi rabia: ¡Hijxs de su macho padre!Imagen

Ni mamados ni vergones. Representaciones de los maricones.

El viernes es un ritual de la vida contemporánea en la que los habitantes se pone sus mejores atavíos. Desfrenados buscan la noche, los ruidos que torpemente ensordecen. Otros hombres con los cuáles compartirán su deseo. Como buen habitante del mundo moderno me decido repetir este ritual. En lo que voy ornamentando mi cuerpo y preparándolo para las danzas de Baco, reviso mi FB, observo que mis amigos likean y comparten fotos de Adonis con grandes pectorales y el abdomen marcado. Mis ojos absorben esos cuerpos, se los tragan. Ya es tarde, decido irme. Llego a la bacanal, danzamos todos, humo falso, sonidos bit, pieles que expelen libido. En las paredes del antro de nuevo veo esas representaciones monumentales, esas odas a las grandes vergas. Salgo exhausto, nos regalan condones, éstos contienen instrucciones sobre como deben usarse y una fotografía de un joven mamado acompaña la información.

Ya los feminismos nos han advertido acerca de lo que los cánones de belleza implican. De todo el régimen de lo corpóreo y las exigencias que existen. Cirugía plásticas, senos operados, reducir tallas, bulimia, blanquear la piel, moda son lo que constituyen. Me pregunto si acaso estas mismas demandas existen hacia el cuerpo de los homosexuales. La publicidad, internet, los antros, nuestros conocidos y amistades, el arte, redes sociales, constantemente nos muestran estos sujetos de cuerpo y cara “perfecta”. ¿Cuáles son las implicaciones?¿Qué es lo que me hace ruido de estas corporalidades?

La mayaoría de esas corporalidades son sujetos que no nos representan o que representan a una minoría de la nuestra población. Sujetos blancos, ocidentalizados. Rara vez podemos ver otros hombres con otras características, otros colores de piel, más delgados, gordos, morenos, ojos rasgados, etc¿Qué acaso esos cuerpos no son deseables? Aparte de ser una coreografía de como se de debe construir el cuerpo, músculos marcados, también es una pedagogía de cuales son los cuerpos que se desean. Muchos de mis conocidos y amigos, están preocupados por alcanzar ese ideal de belleza, por tener estómago de lavadero, brazos de Max Steel. Estretegia de supervivencia hasta mundo gay que exige carne como tributo también, ruptura constante en la construcción de su persona, ya que ellos no encajan en esas exigencias corporales. Endoracismo disfrazado de deseo, que nosotros mismos no somos deseables. SI lo somos entonces por que no nos representamos, con todas nuestras diversidades, de rasgos físicos, de colores, de tamaños de penes, de clase, etc. De la publicidad entiendo su juego, lo señalo y trato de combatirlo. Pero el arte que supone debería ser un espacio de crítica hacia estás imágenes, sigue siendo fábrica de esa tiranía visual. Artista gay les invito a ponerse al margen del discurso, comenzar criticar desde múltiples espacios y expresiones el régimen del cuerpo.

No somos esos cuerpos mamados y vergones, no somos esos sujetos blancos de ojos claros, somos otros cuerpos también deseables, también deseantes. No nos reduzcamos y nos autobjetivizemos, volviéndonos torsos y perdiendo el rostro, transformándonos en brazos y perdiendo el habla.

Tadeo Cervantes

El machismo en la marcha #1Dmx 2013

El día de hoy salimos a marchar para recordar lo que empezó hace un año: la criminalización de la protesta social como no se había visto en muchos años en nuestra ciudad. Actualemente toda marcha termina con detenciones, todas ellas injustas.

Es importante decir que el aumento exagerado de policías con uniforme y vestidxs de civil representa una amenaza para ejercer plenamente el derecho humano a la protesta. ¿Cómo podemos pensar una sociedad de derechos si no hay derecho a protestar?

Así, acusamos a Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera de ser un ejemplo de las políticas represoras de los gobiernos capitalistas. Esto representa una violación constante a muchos derechos humanos y es deplorable.

Pero no es de esto de lo que me gustaría escribir y compartir con ustedes, sino de la violencia machista que vivimos en cada marcha (o en casi todas) un grupo importante de personas, y que nos está cansando.

 

El día de hoy en la marcha una compañera me dijo “Vamos a buscar un contingente buenaondita”, y en lo primero que pensé fue en buscar un contingente sin consignas machistas, sin machos, sin sexismo… No lo encontramos.

Me cuesta mucho entender como a los “compañeros revolucionarios”, que hablan de clases sociales, hablan del capitalismo y de la opresión, les cuesta comprender que las Putas son un grupo oprimido, que lo son también las Lenchas, los Putos/Maricones, las Mujeres, lxs Trans… Como hemos dicho desde el Bloque ROSA, no sólo nos oprime la clase. El género y la sexualidad son motivos de violencia, de odio, de castigo social, de explotación. Sin embargo, siguen gritándole a los políticos “Puta de Cabaret” o “Puto prostituto”, y a las políticas, a la Gaviota y a cualquier mujer les siguen diciendo “Putas”.

¿Qué es ser Puta? Me encantaría saberlo para conocer lo que les molesta tanto de esta palabra.

¿Por qué es tan difícil para las personas que parecen tan sensibles y solidarias con otros grupos entender esto?

Nosotrxs también tenemos a nuestrxs muertxs, a nuestrxs detenidxs, a nuestrxs violadxs, golpeadxs, violentadxs. Tal vez deberían escucharnos más seguido, acercarse a nuestras marchas y escuchar nuestras demandas.

¿Por qué les parece normal que un insulto sea Puto Peña? Puto yo, y lo digo con orgullo. Peña es muchas otras cosas: asesino, feminicida, violador de derechos humanos, represor, títere, traidor, pero ¿puto? ¿Y si lo fuera? ¿Por qué es una ofensa?

No nos gustaría acostumbrarnos a sus consignas y sus insultos. No queremos ser parte de la violencia machista, ni que la violencia machista sea parte de las luchas contra la opresión (¿Ven la contradicción?).

Ustedes tampoco se acostumbren a esa violencia, mejor acérquense al cuestionamiento de esa violencia. Pregúntense por qué les parece tan normal editar fotografías de Peña Nieto maquillado y vestido de mujer. Pregúntense por qué lo femenino les parece ofensivo en un hombre. ¿Por qué esta angustia de mostrar qué tan hombres son, mostrar que el “más hombre” es el ejemplo y el “menos hombre” es una vergüenza social?  

¿Qué tipo de sociedad quieren construir? ¿Qué tipo de espacios de lucha? Porque estas luchas muchas veces dejan de ser lugares que nos permitan sentirnos cómodxs y, en muchos casos, respetadxs.

Ya no queremos escuchar sus consignas de odio hacia las mujeres y las disidencias sexuales. Ya no queremos escuchar cómo hablan de las compañeras, como la mayoría de las veces cuando hablan de ellas entre hombres sólo se expresan sobre su apariencia física. Eso es machismo también.

“La revolución no será machista nunca más” y así será. Si la revolución no cambia, entonces no será nuestra revolución, no nos representa, no nos incluye.

Ojalá puedan abrirse al diálogo, a escucharnos, a pensar lo que dicen y lo que hacen.

Ojalá que lean este texto y que se sensibilicen, que dejen de llamarnos feminazis (cuando no saben nada de feminismos), que dejen de estigmatizarnos por cuestionarles, por rebelarnos contra su violencia.

Ojalá también que se unan a nuestra lucha contra el Patriarcado, porque a los hombres también se les oprime, también se les obliga a cumplir ciertos roles, a actuar de ciertas maneras, a pensar de alguna forma. Ser hombre no es una elección, sino una imposición.

Que la lucha se fortalezca, ¡contra todas las opresiones!

 

Emmanuel Álvarez Brunel.

Primero de Dicimebre

 

 

Gas, los cuerpos confundidos corren. La esperanza los aglutina y la violencia los fragmenta, los separa, los divide. Un golpe más, un protestante cae el suelo y nosotrxs deseamos que lo que se derrumbe sea la falaz democracia y este injusto gobierno. Detienen a un transeúnte, délito: cargar mochila,  rostro precarizado, ser joven. La prensa con sus mil lenguas enloquece; han dañado el patrimonio dicen, han pintado un Mc Donlad´s dicen, han roto un vidrio dicen, han protestado dicen, estan destruyendo nuestra civilización dicen; quienes nos ha invadido de miseria decimos, quienes nos han matado de hambre decimos, quienes han fingido democracia decimos, quienes nos encarecido con créditos impagables decimos.  La televisión tintinea, lubrica mentes, la información que en realidad se llama mentira entra directo, corta cables y daña neuronas, envenena, escupe tonterías, diseña felicidades clichés. El pueblo sonriente alaba al becerro de oro canal dos.  Un muñeco vacío habla en el congreso. En ese mismo instante desde lo hondo de sus entrañas México grita sordidamente  y todxs lo escuchamos.

No dejemos que su grito se ensordezca.

Hoy primero de diciembre la memoria nos invade, hoy primero de diciembre no queremos que se olvide la ficción de país en la que vivimos, hoy primero de diciembre, día del engaño nacional, nuestros pies volverán a pisar el asalfalto.