¿Homofobia? ¿No será más bien misoginia?

 Por Frieda Frida Freddy

Transfeminista (y lesboterrorista) de a pie

¿Por qué es tan común escuchar hablar o leer homofobia y misoginia casi siempre de la mano? ¿Realmente son dos cosas diferentes? Pues no. La homofobia ni existe. Nos han engañado una vez más, para no variar, en este mundo social heteropatriarcal y capitalista.

Y miren que siempre ha sido muy claro, pero al estar evidentemente inmersxs en este putrefacto mundo social, misógino por antonomasia, lógicamente hemos reproducido ese odio hacia lo femenino, que también erróneamente se ha relacionado exclusivamente al “ser mujer”.

Verán.

Las personas al nacer con un pene, ya tienen asignada (que no socializada, eso es hasta por ahí de los dos años) un categoría de género que se espera cumplan sin chistar, que para eso la familia hegemónica es como un ejército invasor, ¿no? Así pues, si naces con un pene entonces tienes que “ser hombre”. Y para lograrlo se hace una tajante separación de los roles, y se comienza el adoctrinamiento de lo femenino y lo masculino. Masculino para ellos, femenino para ellas. No hay más que esta carcelaria dicotomía (en la familia y demás agentes socializadores de menor peso).

Pausa.

Supongo que no hace falta aclarar lo anterior, es decir, que tales o cuales rasgos o etiquetas no son realistas y no determinan la forma cómo nos sentimos. Y que eso que se cataloga como femenino no es propiedad de la mujer ni lo masculino exclusivo del hombre, y que en hombre y mujer puede haber ambas cosas y eso tampoco determina nada. Y dejémosle aquí pendiente (ahí luego, no hay prisa) que hay personas que no somos ni lo uno ni lo otro (porque qué creen, mujer y hombre no es lo único que se puede ser en la vida. Sí, sí, sí, supérenlo), y que poco nos importan los genitales biológicos sobre los cuales nos achacaron una construcción social, ¡que no quiero ser yo la culpable de que exploten algunas cabezas con tanta información!

Les decía entonces que la homofobia ni existe porque a esos “hombres” que no digirieron, por así decir, todos estos modelos y normas, se les llamó sin más maricones, jotos, putos, homosexuales, y de ahí surgió el institucional y flamantemente activista nombre de Homofobia… y hasta crearon oficinas para canalizar la violencia y la discriminación. También se inventaron líderes de opinión especialistas en el tema y alguna que otra luminaria de televisión que arropó fervientemente la gran causa; se hicieron marchas multitudinarias, y elegantes bares, y ciudades gay friendly, y espacios así bien fashion e IN, y blá blá blá…

Pero lo que sucedió en realidad es que esa supuesta violencia homófoba y discriminación por no ser el hombre que se esperaba, es en realidad una misoginia de facto. A estos hombres se les agrede por el grado de femineidad que expresan, ya sea en todos estos estereotipos también sociales que nos han sido interiorizados: La ropa, las posturas del cuerpo, el caminar, el hablar, el usar maquillaje o no, etcétera.

La tan cacareada homofobia no es más que una misoginia, un odio y repulsión a esos rasgos atribuídos del “ser mujer”. Es pues la burla hacia una categoría de género considerada y construída en lo inferior. Se les castiga con el escarnio y el ridículo pero no porque no sean los hombres que deberían ser, sino por lo que “de mujer tienen”.

Al que “no se le nota”, nadie lo discrimina (al menos no por esto, se le puede excluir por otras etiquetas como gordo, pobre, negro, entre muchas más). Al que “no se le nota” hasta logra tener un puesto gerencial, y ser líder, y ser admirado y respetado, y todas estas falacias telenoveleras propias del mundo social. Una vez más, lo repito.

Lo más lastimoso aquí, es que al haber sido criados y educados dentro de este mundo social, es en estos mismos hombres donde más enfática esté la misoginia. Desde las expresiones: Yo no soy puto, yo soy hombre y me gustan los hombres, no las nenas. Busco hombre cien por ciento varonil, no locas. Gordas y obvias abstenerse. Si quisiera una vieja me buscaría una puta, yo soy varonil y busco varoniles. Sólo soy mil por ciento activo”. Hasta acciones como no tener amistades con otros hombres semejantes porque “yo tener un amigo afeminado, ni de chiste”. Faltaba más.

¿Exagero? ¿Ah, sí?

¿Pero que hay crímenes por homofobia? Sí. Cierto. A diario hay también muchos más crímenes por misoginia, por feminicidios. Matarles pues en este contexto a estos “hombres no enteramente formados” es el grado de castigo más alto por afeminados, no por gays, ni por su orientación sexual. Se les mata por misoginia.

Sí, la homofobia ni existe. La misoginia en cambio desde siempre, y se reproduce de maneras tan sutiles y finas, que a veces ni nos damos cuenta.

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